En proyectos de pavimentos, no todos los suelos se comportan igual. Algunos ofrecen buen soporte, baja plasticidad y estabilidad razonable frente a humedad. Otros pueden presentar problemas de expansión, pérdida de capacidad, deformación, retención de agua o baja trabajabilidad.
Por eso, antes de usar un suelo como subrasante, terraplén, subbase o material de apoyo, conviene clasificarlo.
La clasificación AASHTO de suelos es una herramienta ampliamente utilizada en ingeniería vial para ordenar suelos y mezclas suelo-agregado de acuerdo con propiedades de granulometría y plasticidad. Su utilidad está en dar una primera lectura técnica del material, especialmente para obras carreteras y pavimentos.
Pero hay una aclaración importante: clasificar un suelo no equivale a diseñar un pavimento.
La clasificación ayuda a interpretar, comparar y anticipar comportamientos. Sin embargo, no sustituye ensayos de compactación, humedad, resistencia, deformabilidad, drenaje o desempeño bajo condiciones reales de obra.
¿Qué es la clasificación AASHTO de suelos?
La clasificación AASHTO de suelos proviene de la especificación AASHTO M 145, utilizada para clasificar suelos y mezclas suelo-agregado con fines de construcción carretera.
De forma general, el sistema agrupa los suelos en categorías identificadas como A-1, A-2, A-3, A-4, A-5, A-6 y A-7. Estas categorías se basan principalmente en distribución de partículas, límite líquido e índice plástico. La descripción oficial de AASHTO M 145 señala que el procedimiento clasifica suelos en siete grupos con base en granulometría, límite líquido e índice plástico.
En términos prácticos, el sistema ayuda a responder preguntas como:
- ¿El material es más granular o más fino?
- ¿Tiene presencia importante de limo o arcilla?
- ¿Qué tan plástico puede ser?
- ¿Puede comportarse mejor como subrasante o requiere mejora?
- ¿Conviene evaluarlo con mayor detalle antes de aceptarlo?
- ¿Qué riesgos podrían aparecer con humedad?
La clasificación no entrega todas las respuestas, pero ordena la discusión técnica.

Una herramienta para ordenar suelos en proyectos carreteros
En pavimentos, el suelo no se analiza de forma aislada. Se analiza por la función que tendrá dentro de la estructura.
Puede formar parte de:
- Terraplén.
- Cuerpo de terracería.
- Capa subrasante.
- Subbase.
- Base.
- Material de banco.
- Material estabilizado.
- Zona de apoyo de losas o capas asfálticas.
La clasificación AASHTO ayuda a ubicar el tipo de material y su posible calidad relativa para estas funciones. La FHWA también incluye AASHTO M 145 dentro de los ensayos apropiados de clasificación de suelos en su Materials Notebook para pavimentos.
Pero el uso final del material depende de más variables: compactación, humedad, resistencia, drenaje, espesor, tránsito, clima y especificaciones del proyecto.
Qué propiedades utiliza para clasificar
Para clasificar un suelo por AASHTO se requieren resultados de laboratorio.
La FHWA recomienda distinguir entre identificación visual en campo y clasificación formal, porque la asignación de símbolos de grupo debe basarse en ensayos de laboratorio y no solo en observación visual.
Las propiedades principales son:
- Granulometría.
- Porcentaje que pasa ciertas mallas.
- Porcentaje que pasa la malla No. 200.
- Límite líquido.
- Límite plástico.
- Índice plástico.
- Índice de grupo.
Estas propiedades permiten entender si el material es predominantemente granular, limoso o arcilloso, y qué tan sensible puede ser a cambios de humedad.
Granulometría
La granulometría describe la distribución de tamaños de partículas del suelo.
En clasificación AASHTO, la granulometría permite diferenciar materiales gruesos, arenas, finos y combinaciones suelo-agregado.
La presencia de partículas gruesas puede favorecer drenaje y estabilidad, pero eso no significa automáticamente buen desempeño. También importan la forma de partículas, compactación, contenido de finos y plasticidad.
Un material granular con exceso de finos plásticos puede tener problemas. Un material fino con humedad controlada puede funcionar en ciertas condiciones si se estabiliza o se diseña adecuadamente.
La granulometría es una base de análisis, no una conclusión final.
Material que pasa la malla No. 200
El porcentaje que pasa la malla No. 200 es uno de los datos más importantes porque indica la cantidad de material fino.
Los finos pueden influir en:
- Retención de humedad.
- Plasticidad.
- Drenaje.
- Sensibilidad al agua.
- Compactación.
- Estabilidad.
- Comportamiento volumétrico.
- Capacidad de soporte.
No todos los finos son iguales. Un fino limoso puede comportarse distinto a un fino arcilloso. Por eso, además de saber cuánto material fino hay, se requiere conocer su plasticidad.
Límite líquido
El límite líquido es un indicador de la humedad a partir de la cual el suelo cambia hacia un comportamiento más fluido.
En términos prácticos, un límite líquido alto puede sugerir mayor sensibilidad a la humedad y posibles problemas de deformación o expansión, dependiendo del tipo de suelo.
No debe interpretarse solo. Debe revisarse junto con el índice plástico, la granulometría, el contenido de finos y la función que tendrá el material.
Índice plástico
El índice plástico se obtiene a partir de los límites de Atterberg y ayuda a entender el rango de humedad en el que un suelo presenta comportamiento plástico.
Un índice plástico alto puede indicar presencia de arcillas activas o materiales más sensibles al cambio de humedad.
En pavimentos, esto importa porque los cambios de humedad pueden afectar soporte, estabilidad volumétrica y desempeño de la estructura.
Índice de grupo
El índice de grupo, también conocido como group index, es un valor que acompaña la clasificación AASHTO para valorar la calidad relativa del suelo dentro de su grupo.
AASHTO M 145 indica que la evaluación de suelos dentro de cada grupo se realiza mediante un índice de grupo calculado con una fórmula empírica, y que la clasificación junto con ese índice resulta útil para valorar calidad relativa del material en estructuras de terracería, subrasantes, subbases y bases; aun así, para diseño detallado se requieren datos adicionales de resistencia o desempeño en campo.
En términos prácticos:
- Un índice de grupo bajo suele asociarse con mejor calidad relativa.
- Un índice de grupo alto sugiere mayor precaución.
- No debe usarse como único criterio de aceptación.
- Debe interpretarse junto con la función del material y los ensayos complementarios.
El índice de grupo no reemplaza la ingeniería del proyecto. Solo ayuda a ordenar la lectura del material.
Cómo interpretar los grupos AASHTO
La clasificación AASHTO puede dividirse, de forma práctica, entre suelos más granulares y suelos más finos.
La FHWA presenta la clasificación AASHTO con grupos como A-1-a, A-1-b, A-2, A-3, A-4, A-5, A-6 y A-7, y los relaciona con materiales como gravas, arenas, limos y arcillas.
Suelos granulares
Los grupos A-1, A-2 y A-3 suelen asociarse con materiales de comportamiento más granular.
En términos generales, pueden tener mejor comportamiento para capas de apoyo cuando presentan buena gradación, baja plasticidad, drenaje adecuado y compactación correcta.
Pero no deben aceptarse automáticamente. También se deben revisar:
- Desgaste.
- Granulometría completa.
- Equivalente de arena, si aplica.
- Plasticidad de finos.
- Compactación.
- Humedad óptima.
- CBR o módulo.
- Calidad de banco.
- Cumplimiento de especificaciones.
Un material granular puede fallar si está contaminado, mal graduado, segregado o contiene finos plásticos en exceso.
Suelos finos
Los grupos A-4, A-5, A-6 y A-7 suelen relacionarse con materiales limosos y arcillosos.
Estos suelos pueden requerir mayor atención porque pueden ser más sensibles al agua, presentar menor capacidad de drenaje, experimentar cambios volumétricos o perder soporte cuando se saturan.
Esto no significa que todo suelo fino sea inutilizable. Significa que debe evaluarse con más cuidado.
En algunos casos puede requerirse:
- Mejoramiento.
- Estabilización.
- Sustitución.
- Control estricto de humedad.
- Mayor espesor estructural.
- Drenaje adecuado.
- Protección contra infiltración.
- Compactación con energía y humedad controladas.
La clasificación alerta, pero el diseño define la solución.
¿Qué significa A-7-5 o A-7-6?
Dentro del grupo A-7 existen subgrupos como A-7-5 y A-7-6, asociados a suelos arcillosos con características de plasticidad distintas.
En proyectos de pavimentos, estos materiales suelen requerir especial revisión por su sensibilidad potencial al agua, deformación o cambios volumétricos.
Pero nuevamente: no basta con ver el grupo. Deben revisarse los valores reales de límite líquido, índice plástico, granulometría, humedad natural, compactación, resistencia y condición de drenaje.
Un código AASHTO debe leerse como una señal técnica, no como una sentencia absoluta.
Por qué una clasificación no cuenta toda la historia
La clasificación AASHTO es útil, pero tiene límites.
No informa directamente:
- Resistencia real del suelo compactado.
- Módulo resiliente.
- CBR.
- Expansión medida.
- Colapso potencial.
- Variación estacional de humedad.
- Calidad de compactación.
- Drenaje real de la zona.
- Efecto del tránsito.
- Interacción con capas superiores.
- Necesidad exacta de estabilización.
Por eso, una clasificación debe integrarse con ensayos y observaciones complementarias.
La FHWA, en sus recomendaciones sobre caracterización geotécnica, señala que las muestras deben llevarse al laboratorio para clasificación AASHTO o SUCS y que la identificación final con clasificación debe realizarse apropiadamente en laboratorio para evitar conflictos entre descripciones de campo y resultados finales.
Clasificación AASHTO vs SUCS
AASHTO y SUCS son sistemas distintos.
Ambos utilizan información de granulometría y plasticidad, pero no tienen exactamente el mismo propósito ni la misma forma de agrupar.
AASHTO se usa con frecuencia en proyectos carreteros y evaluación de materiales para subrasantes y capas de pavimento. SUCS es muy común en geotecnia general y clasificación de suelos para diversos usos de ingeniería.
Compararlos puede ser útil, pero no deben tratarse como equivalentes exactos.
Un mismo suelo puede tener una clasificación AASHTO y una clasificación SUCS que aporten lecturas complementarias. Lo importante es interpretar cada una dentro del contexto del proyecto.

Errores frecuentes al usar la clasificación AASHTO
Error 1: clasificar visualmente en campo
En campo se puede hacer una descripción visual, pero la clasificación formal requiere ensayos.
Asignar un grupo AASHTO solo con observación puede generar errores, especialmente en suelos con finos, plasticidad o mezclas suelo-agregado.
La observación ayuda, pero no sustituye laboratorio.
Error 2: decidir solo por el grupo
Ver un resultado A-2, A-4 o A-7 no basta para aceptar o rechazar un material.
La decisión debe considerar:
- Especificación del proyecto.
- Capa donde se utilizará.
- Humedad natural.
- Compactación.
- Resistencia.
- Drenaje.
- Condición climática.
- Tránsito.
- Posible estabilización.
- Control de calidad.
La clasificación orienta, pero no decide por sí sola.
Error 3: ignorar humedad y compactación
Un mismo suelo puede comportarse de forma muy diferente según su humedad y grado de compactación.
Un material relativamente aceptable puede perder desempeño si se coloca con humedad inadecuada o compactación insuficiente. Y un suelo complicado puede mejorar su comportamiento si se controla, estabiliza o confina correctamente.
Por eso, la clasificación debe relacionarse con Proctor, humedad de campo, densidad y resistencia.
Error 4: no relacionar clasificación con la capa del pavimento
Un suelo que podría ser aceptable como terraplén no necesariamente sirve como subbase. Un material tolerable en una zona de baja demanda puede no ser adecuado en un corredor con tránsito pesado.
La pregunta no es solo “¿qué clasificación tiene?”, sino:
¿Para qué capa, bajo qué condiciones y con qué exigencia se usará?
Error 5: no revisar variabilidad
Un solo resultado puede no representar todo un banco, tramo o lote.
Si el suelo cambia por profundidad, zona, humedad o estrato, conviene muestrear y clasificar con mayor cuidado.
La variabilidad puede ser más importante que el valor aislado de una muestra.
Error 6: comparar resultados sin revisar método y muestra
Dos clasificaciones pueden diferir si las muestras fueron tomadas en puntos distintos, con preparación diferente o si representan estratos diferentes.
Antes de discutir el resultado, conviene revisar:
- Muestreo.
- Cadena de custodia.
- Preparación de muestra.
- Ensayos realizados.
- Ubicación.
- Profundidad.
- Condición de humedad.
- Registro de laboratorio.
Sin trazabilidad, la comparación pierde fuerza.
Checklist para interpretar una clasificación AASHTO
Antes de tomar decisiones con una clasificación AASHTO, conviene revisar:
- ¿La muestra fue representativa?
- ¿Tiene cadena de custodia clara?
- ¿Se realizó granulometría?
- ¿Se determinaron límite líquido e índice plástico?
- ¿Se calculó índice de grupo?
- ¿Qué capa o función tendrá el material?
- ¿Cumple la especificación aplicable?
- ¿Cuál es su humedad natural?
- ¿Cuál es su humedad óptima y densidad máxima?
- ¿Se conoce su CBR, módulo o resistencia?
- ¿Existe riesgo de expansión, saturación o pérdida de soporte?
- ¿El drenaje del proyecto es adecuado?
- ¿El material requiere estabilización o sustitución?
- ¿El resultado representa un lote o solo una condición puntual?
Este checklist ayuda a evitar el error más común: convertir una clasificación en una decisión completa.
Comparativo práctico
| Resultado observado | Qué puede indicar | Qué revisar antes de decidir |
| A-1 o A-3 | Material granular o arenoso | Gradación, finos, compactación, resistencia |
| A-2 | Material granular con finos | Plasticidad, humedad, especificación y desempeño |
| A-4 o A-5 | Suelo limoso | Sensibilidad al agua, drenaje, compactación |
| A-6 | Suelo arcilloso | Plasticidad, expansión, CBR o módulo |
| A-7 | Arcilla con mayor precaución técnica | Estabilización, sustitución, humedad y soporte |
| Índice de grupo alto | Menor calidad relativa esperada | Ensayos complementarios y función en la estructura |
Este cuadro no sustituye la norma ni el criterio de laboratorio, pero ayuda a interpretar el resultado con enfoque de pavimentos.
Cómo puede apoyar Ceviter
En Ceviter, la clasificación AASHTO puede integrarse dentro de un proceso completo de evaluación de suelos y materiales para pavimentos.
El apoyo técnico puede incluir:
- Muestreo en campo.
- Cadena de custodia.
- Preparación de muestras.
- Granulometría.
- Límites de Atterberg.
- Clasificación AASHTO.
- Clasificación SUCS, cuando aplique.
- Proctor.
- CBR.
- Evaluación de humedad.
- Recomendaciones para uso en capas.
- Criterios para estabilización o sustitución.
- Interpretación técnica para diseño o control de calidad.
El objetivo no es solo entregar una clasificación, sino ayudar a entender qué significa para el proyecto.
La clasificación AASHTO de suelos es una herramienta valiosa para proyectos de pavimentos porque permite ordenar materiales con base en granulometría, plasticidad e índice de grupo.
Pero debe interpretarse con cuidado.
Un suelo no se acepta, rechaza o mejora únicamente por su grupo AASHTO. La decisión debe considerar la función del material, la capa donde se utilizará, la humedad, la compactación, la resistencia, el drenaje, la variabilidad y las exigencias del proyecto.
En pavimentos, clasificar es solo el inicio. Lo importante es convertir esa clasificación en una decisión técnica bien sustentada.
¿Necesitas clasificar suelos o interpretar resultados para un proyecto vial? En Ceviter podemos apoyarte con muestreo, laboratorio, clasificación, ensayos de compactación y criterios técnicos para pavimentos.
