Alarma: cuando el “dictamen de pavimento” no te permite decidir
Te entregan un “dictamen de pavimento” de 30–80 páginas y al final dice: “Se recomienda recarpeteo de 5 cm”.
Si el documento no te permite responder tres preguntas básicas, no es un dictamen útil, es una opinión bonita:
- ¿Cuál es el problema real (funcional, estructural o ambos)?
- ¿Qué tan confiable es el diagnóstico (calidad del dato)?
- ¿La solución propuesta es proporcional al riesgo y al presupuesto?
Esta guía te ayuda a leer un dictamen como tomador de decisión: qué debe incluir, cómo validar la evidencia y qué preguntas hacer antes de invertir.
Qué es un dictamen de pavimento y para qué sirve (red vs proyecto)
Un dictamen de pavimento es un informe técnico que integra evidencia (mediciones y observaciones) para describir el estado del pavimento, explicar causas probables y proponer acciones.
Hay dos “niveles” típicos:
- A nivel red (network): sirve para monitorear, comparar tramos, priorizar presupuesto y planificar mantenimiento/rehabilitación con criterios homogéneos.
- A nivel proyecto (project): sirve para diagnosticar causas raíz y diseñar/justificar una intervención en un tramo específico.
Un error común es pedir un dictamen “de red” y exigir conclusiones de “proyecto”. El documento puede ser correcto… pero insuficiente para decidir una rehabilitación fina.
Evaluación funcional vs estructural
Un buen dictamen separa (y luego integra):
- Funcional: cómo “se siente y se usa” el pavimento (servicio, seguridad superficial, deterioros visibles, deformaciones).
- Estructural: qué tan bien “soporta” la carga (capacidad, rigidez, espesores reales, condiciones de soporte).
Un dictamen serio te dice con claridad qué se evaluó y qué NO, y en qué nivel de certeza.

Anatomía de un buen dictamen de pavimento (lo mínimo que debe traer)
1) Objetivo, alcance y segmentación
Debe responder:
- ¿Para qué se hizo el dictamen (priorizar, diseñar, justificar inversión, validar intervención)?
- ¿Qué tramo(s) cubre, en qué carriles, sentidos, longitudes y límites?
- ¿Cómo se segmentó el tramo y por qué (homogeneidad de estructura, edad, tránsito, intervenciones previas, drenaje)?
Sin segmentación clara, cualquier “promedio” puede engañar.
2) Metodología (cómo levantaron y procesaron)
Debe describir:
- qué se midió (y con qué instrumentos),
- cuántos puntos, con qué espaciamiento,
- condiciones relevantes registradas (clima, humedad, incidencias),
- cómo se procesaron y validaron datos (outliers, coherencia por segmento).
Si la metodología es vaga (“se realizó evaluación visual y pruebas”), no puedes defender decisiones.
3) Resultados (qué reportan y cómo lo muestran)
Un dictamen útil NO te avienta números sueltos: te muestra resultados de forma accionable:
- mapas o tablas por segmento,
- severidad/alcance de deterioros,
- métricas funcionales si aplica,
- resultados estructurales si aplica,
- variabilidad (no solo promedio).
Ojo: un “resultado” sin ubicación o sin segmentación es difícil de usar.
4) Interpretación (qué concluyen y con qué certeza)
Aquí es donde un dictamen se gana su valor. Debe aclarar:
- qué hallazgos son “observación” (lo que se ve/mide),
- qué es “interpretación” (hipótesis técnica),
- qué tan segura es la conclusión (alta/media/baja),
- qué información faltaría para subir la certeza.
Un dictamen de pavimento responsable no vende certezas falsas.
5) Recomendaciones (tratamientos y criterios)
Debe incluir:
- qué tratamiento recomienda por segmento (no una receta única),
- por qué (criterios técnicos),
- qué pasa si no se hace (riesgo),
- vida útil esperada o al menos el objetivo (preservar vs rehabilitar),
- restricciones y supuestos (tránsito, drenaje, presupuesto, tiempos).
Si recomienda “recarpeteo” sin explicar causa raíz probable, el dictamen está incompleto.
6) Costos, prioridades y riesgos
A nivel decisión, el dictamen debe ayudarte a priorizar:
- costos estimados por alternativa (rango, no “número mágico”),
- prioridades (qué va primero y por qué),
- riesgos (técnicos y operativos) y cómo mitigarlos.
Si todo se recomienda “para ya” sin jerarquía, no es útil para gestión.
7) Anexos y trazabilidad (evidencia)
Aquí está lo que separa un dictamen sólido de uno “bonito”:
- bitácoras, fichas de levantamiento, fotos con ubicación,
- tablas de datos base (o resumen verificable),
- calibraciones o condiciones de medición cuando aplique,
- croquis/ubicaciones,
- criterios usados para severidad de deterioros (manuales de referencia).
Sin anexos, no puedes auditar la conclusión.
Para estandarizar cómo se describen deterioros y severidad, conviene alinearse a un manual de identificación de deterioros reconocido, por ejemplo:
- Manual de identificación de deterioros LTPP (FHWA).
- Manual de evaluación de pavimentos (TxDOT): condición funcional vs estructural.

Preguntas clave para pedir/decidir
Antes de autorizar inversión, usa estas preguntas (y evalúa la claridad de respuesta):
- ¿El problema principal es funcional, estructural o mixto? ¿En qué evidencia se basan?
- ¿Cómo segmentaron y por qué? ¿Qué pasa si segmentamos diferente?
- ¿Qué deterioros dominan y en qué severidad/porcentaje?
- ¿La recomendación es uniforme o por segmento? ¿Por qué?
- ¿Qué hipótesis de causa raíz están asumiendo (mezcla, compactación, drenaje, soporte)?
- ¿Qué prueba “ancla” valida esa hipótesis (por ejemplo FWD, núcleos, espesores, sondeos)?
- ¿Qué incertidumbre queda y cómo impacta la decisión?
- ¿Qué alternativa más económica existe si el objetivo es solo preservar (no rehabilitar)?
- ¿Qué riesgos hay si hacemos solo una sobrecarpeta? (reflexión, humedad, deformación)
- ¿Qué debe controlarse en obra para que la solución no falle temprano?
Si el dictamen de pavimento no puede responder esto sin “rodeos”, te está pidiendo fe.
Checklist de calidad del dato
Marca sí/no. Si acumulas varios “NO”, la conclusión tiene baja confiabilidad.
Diseño de campaña
- Objetivo definido (red vs proyecto).
- Segmentación lógica documentada.
- Cobertura suficiente (puntos, espaciamiento) para el objetivo.
Toma de datos
- Método descrito (qué, dónde, cómo).
- Condiciones relevantes registradas (clima/humedad/incidencias).
- Evidencia fotográfica o registros verificables.
Procesamiento
- Manejo de outliers y coherencia por segmento.
- Se reporta variabilidad (no solo promedio).
- Resultados ubicables (mapa/segmentos).
Interpretación
- Distingue observación vs hipótesis.
- Declara supuestos y limitaciones.
- Conclusiones proporcionales a la evidencia.
Recomendación
- Propone alternativas por segmento (si aplica).
- Incluye criterio de decisión (por qué esa y no otra).
- Indica riesgos si se elige una opción “barata”.
Señales de alerta: cuando te están vendiendo una “receta”
- “Recarpeteo” como solución universal sin explicar causas.
- No hay segmentación, o todo está “promediado”.
- Casi no hay anexos: sin datos base, sin bitácoras, sin ubicación.
- No distingue funcional vs estructural.
- Conclusiones demasiado exactas con evidencia pobre (“la capa está mal a 23 cm”).
- El dictamen “culpa” al tránsito sin analizar soporte, drenaje o ejecución.
Un dictamen técnico debe ayudarte a reducir incertidumbre, no a ocultarla.
Un buen dictamen no es el que “suena más seguro”, sino el que te deja tomar decisiones defendibles: con criterios, evidencia y trazabilidad.
Si necesitas un dictamen de pavimento para priorizar, justificar inversión o diseñar una intervención, escríbenos para cotizar y definimos el alcance correcto (red vs proyecto) y la campaña mínima necesaria para tu objetivo.
