La decisión típica: “¿en qué tramo gasto primero si no me alcanza?”
Cuando el presupuesto no alcanza (casi siempre), aparecen dos riesgos:
- decidir por “lo que se ve peor” (y gastar demasiado en pocos tramos), o
- repartir parejo (y no resolver nada).
Un plan de gestión de pavimentos existe para quitarle improvisación a esa decisión: convertir una red (calles, vialidades, patios, carreteras) en un sistema con inventario, medición, criterios, proyección y priorización.
No necesitas empezar con un software caro ni con el “dato perfecto”. Sí necesitas orden: qué medir, para qué sirve cada indicador y cómo transformar datos en un programa de intervención.
Qué es la gestión de pavimentos (y qué resultados promete)
FHWA define la gestión de pavimentos como un proceso que usa datos de calidad y modelos para analizar enfoques de manejo de la condición en una red, y orientar estrategias de inversión y selección de proyectos.
En otras palabras:
- no es un reporte,
- no es una foto del estado actual,
- es un proceso continuo para decidir “qué hago, dónde, cuándo y con cuánto”, con el objetivo de obtener la mejor condición posible al menor costo práctico en el corto y largo plazo.
Nivel red vs nivel proyecto (importantísimo)
AASHTO distingue el enfoque network-level (red: priorización y presupuestos) del project-level (proyecto: diseño/solución específica).
Si mezclas ambos desde el inicio, te puedes trabar: el plan a nivel red busca ordenar y priorizar, no diseñar cada intervención al detalle.

Los 3 datos que más ordenan decisiones: IRI, PCI y FWD
Tu título ya lo dice: si quieres un plan que priorice con criterio, hay tres tipos de información que “se complementan” muy bien. No porque sean los únicos, sino porque cubren tres preguntas distintas:
1) IRI: ¿qué tan “cómodo/regular” está rodando?
El IRI es un indicador de rugosidad que se obtiene a partir de mediciones de perfil longitudinal; ASTM E1926 estandariza cómo se calcula/reportar IRI desde ese perfil.
Útil para:
- priorizar por servicio al usuario (confort, vibración, operación),
- detectar deterioro funcional aun cuando “visualmente” no parece grave.
2) PCI: ¿qué tan deteriorada está la superficie (según distres)?
El PCI se obtiene mediante inspecciones visuales y es un método estandarizado por ASTM D6433 para cuantificar condición en caminos y estacionamientos.
Útil para:
- mapear deterioros (grietas, desprendimientos, baches, etc.) de forma consistente,
- separar “daño superficial” de “tendencias a falla” para mantenimiento.
3) FWD: ¿qué tanto “responde” estructuralmente el pavimento bajo carga?
El FWD mide deflexiones bajo una carga de impulso; ASTM D4694 cubre este método para medir deflexiones con un dispositivo tipo falling weight deflectometer.
FHWA también publica guías sobre pruebas de deflexión y su propósito (evaluación estructural no destructiva).
Útil para:
- justificar cuándo ya no basta el preventivo,
- decidir entre “rehabilito” vs “solo preservo”.
Idea clave: IRI ≠ PCI ≠ FWD.
Uno habla de funcionalidad, otro de condición superficial, otro de estructura. Juntos evitan decisiones ciegas.
Framework para armar tu plan (de mínimo viable a robusto)
Esto es lo que sí funciona en la práctica, aunque tu punto de partida sea básico.
Paso 1) Inventario y segmentación
Sin inventario, no hay plan. Define:
- qué tramos existen, longitudes, carriles, jerarquía vial,
- tipo de pavimento, tránsito (si lo tienes),
- y segmenta de forma homogénea (no mezcles “tramos distintos” en una sola unidad).
Paso 2) Línea base del estado actual
Aquí entra tu primera ronda de datos:
- PCI (condición visual)
- IRI (rugosidad)
- y FWD de forma selectiva donde haya dudas estructurales o alta criticidad
Paso 3) Modelos de deterioro (aunque sean simples)
FHWA subraya que la gestión usa datos y modelos para analizar enfoques y apoyar decisiones a nivel red.
No necesitas empezar con modelos sofisticados: puedes iniciar con curvas simplificadas por tipo de vía/pavimento y refinarlas cada año con tus datos reales.
Paso 4) Umbrales (“gatillos”) de intervención
Define reglas internas del tipo:
- “si la condición cae por debajo de X, ya no hago preventivo”
- “si el indicador estructural sugiere debilidad, evalúo rehabilitación”
No te doy números universales porque cambian por red, clima, tránsito y estándares; el plan debe definirlos para tu contexto.
Paso 5) Matriz de tratamientos (qué aplico según condición)
Tu plan debe contener una matriz clara:
- preservación/preventivo (para mantener bueno)
- correctivo (para recuperar funcionalidad puntual)
- rehabilitación (cuando estructura/vida útil ya lo requiere)
Esto evita el error típico: “poner el mismo tratamiento a todo”.
Paso 6) Priorización con presupuesto
Priorizar NO es “el peor primero”. Es:
- criticidad (vía primaria vs secundaria),
- riesgo (seguridad/operación),
- costo-beneficio esperado,
- ventana de oportunidad (intervenir a tiempo para no caer a rehabilitación).
Paso 7) Programa anual y retroalimentación
La gestión de pavimentos es un ciclo: medir → decidir → intervenir → volver a medir para comprobar resultados.
Si no hay retroalimentación, el plan se convierte en documento muerto.

Árbol de decisión: qué hacer según tu nivel de datos hoy
Este árbol te permite arrancar sin parálisis:
A) No tengo datos (casi nada)
- Inventario + segmentación
- Levantamiento visual básico → PCI por tramos prioritarios
- IRI donde puedas medir perfil
- Definir umbrales preliminares y matriz de tratamientos (versión 1)
B) Tengo algo de datos (parcial / desordenado)
- Normalizar base (formatos, trazabilidad, unidades)
- Completar huecos críticos (jerarquía, longitudes, tipo de pavimento)
- IRI + PCI como “columna vertebral”; FWD selectivo donde haya duda estructural
- Priorización simple (criticidad + condición + costo)
C) Tengo datos sólidos y continuidad histórica
- Modelos de deterioro calibrados por tipología
- Optimización multi-año (no solo anual)
- Programación por escenarios de presupuesto (mínimo, base, óptimo)
Tabla resumen en una pantalla
Qué dato te dice qué, y cómo se usa en el plan
| Indicador / dato | Responde a | Cómo se obtiene | Para qué sirve en el plan |
| PCI | ¿Qué distres/condición superficial hay? | Inspección visual estandarizada | Segmentación por deterioro, mantenimiento, priorización inicial |
| IRI | ¿Qué tan regular/confortable es? | Perfil longitudinal → cálculo IRI | Priorización por servicio, desempeño funcional |
| FWD | ¿Cómo responde estructuralmente? | Deflexiones no destructivas | Decidir rehabilitación vs preservación, reducir incertidumbre estructural |
| Inventario | ¿Qué tengo y dónde? | Catálogo de red | Base para todo: programa, costos, seguimiento |
| Costos unitarios | ¿Cuánto cuesta intervenir? | Precios locales | Escenarios de presupuesto y selección de tratamientos |
Preguntas clave para pedir/decidir (si quieres un plan defendible)
Estas preguntas evitan que el plan sea “bonito pero inútil”:
- ¿Cuál es el objetivo del año: mantener condición, recuperar atrasos, mejorar servicio (IRI), reducir riesgo?
- ¿Cuál es la jerarquía de la red y qué tramos son críticos?
- ¿Qué indicador manda en cada caso: funcional (IRI), superficial (PCI) o estructural (FWD)?
- ¿Qué umbrales definen que un tramo “ya no es preventivo”?
- ¿Qué tratamientos están disponibles y cuáles son sus restricciones reales (clima, tráfico, ventana de ejecución)?
- ¿Cómo se verificará el resultado (qué se medirá después)?
- ¿Qué datos faltan y cuánto cuesta capturarlos vs cuánto riesgo reduce?
Un plan de gestión de pavimentos no se trata de “tener más datos”, sino de tener los datos correctos para cada decisión y sostener un ciclo: medir-decidir-intervenir-validar.
Si quieres, lo más eficiente suele ser construir un plan mínimo viable (inventario + PCI/IRI + reglas + matriz + programa anual) y después robustecerlo con análisis estructural selectivo (FWD) donde realmente reduzca incertidumbre.
CTA: Agenda un diagnóstico y definimos juntos el modelo de datos y priorización que más sentido tiene para tu red.
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